Jackson Martínez: “Pedro Sarmiento fue muy importante en mi carrera”

Jackson Martínez, ex Deportivo Independiente Medellín

Jackson Martínez aguarda por la conclusión de la temporada con Portimonense SC, de Portugal, para decidir si continúa o se retira del balompié. El delantero, invitado a un Instagram Live en la cuenta oficial del Deportivo Independiente Medellín, recordó su paso por el Poderoso y reiteró su deseo de volver a elenco en el que debutó, si elige seguir activo.




¿Cómo fue su arribo al DIM?: “Me adelanto a darle un consejo a todos los que quieren y anhelan llegar al fútbol profesional, que tal vez no lo han logrado y no todos lo logran. El hecho de que tú estés convencido de que lo vas a lograr, no es lo que va a hacer que tú lo logres. Tienes que quererlo, anhelarlo, desearlo, estar dispuesto a pasar el proceso para después poder disfrutarlo y estar preparado en el momento que se dé.

La situación estaba complicada en mi tierra (Quibdó) y le dije a mi papá: ‘Yo quiero irme a Medellín a estudiar y a jugar fútbol’. Le mencioné el estudio primero porque mi papá eso es lo que siempre me ha inculcado, entonces él me dio la autorización y yo fui a vivir con mis abuelos. Comencé en el barrio Enciso, jugando en una cancha de micro solo y pateando un balón, siempre iba ahí. Un señor que estaba armando un equipo, a todo el que veía con un balón lo llamaba, independiente de si jugaba bien o no. Me dijo que si quería jugar y yo le dije que sí, que claro. Nos costó como 8 mil pesos la camiseta, yo llamé a mi papá y me mandó la plata. Ahí empecé, después con Gustavo Castrillón en Deportivo Enciso comencé a jugar Liga, de ahí Gustavo Gallo me vio y me llamaron a Coopebombas. En ese tiempo tenía un potencial enorme con su propia sede en San Pedro y sacó muchos jugadores. Fernando Jiménez me vio en un partido, preguntó quién era ese flaco y así fue el proceso.

Yo ya me había probado en todos los equipos, fui a Envigado, Nacional… A todos. Me recorrí con mi abuelo Medellín buscando la oportunidad. En la mayoría tú llegabas y muchas veces estabas ahí dos horas y no jugabas ni un minuto, te dejaban para el otro entrenamiento y así pasaba, pero yo tenía algo claro: no voy a desistir mientras tenga oportunidad. No desistí, pero tenía mi mente clara que si el fútbol no me daba, me tenía que meter de lleno al estudio porque no me podía quedar sin hacer nada. Mientras jugaba iba estudiando, terminé el bachillerato ya siendo jugador profesional en el Héctor Abad Gómez. Fue un proceso duro, no fue que de la noche a la mañana tuve la suerte como se dice. Cuando quedé en las inferiores, dije: ‘De acá no me saca nadie, me hago reventar porque esta es la oportunidad de mi vida’”.

Las críticas y quienes lo apoyaron:Pedro Sarmiento fue alguien muy importante en mi carrera y estoy muy agradecido con él, con Marcos Velásquez y con el profesor Leonel Álvarez. Hubo muchas personas que la gente no sabe que están detrás de esa historia: Gustavo Castrillón, Gustavo Gallo… Detrás del éxito de un jugador hay muchas personas que dedicaron tiempo, sea por el interés que sea, porque el fútbol es lo que es, pero dedicaron tiempo y tuvieron que disponer porque ven que tú puedes tener un gran potencial. (Sarmiento) persistía, el técnico sabe lo que tú puedes darle y un jugador necesita la confianza del técnico. Tengo que decir que Pedro persistió, insistió y era alguien duro. Quien fue jugador del profe sabe que es alguien duro, pero en la dureza, hablo de mi testimonio, yo no veía maldad. Esa dureza era anhelo de que las cosas salgan bien. Es alguien templado, pero muy grato. Siempre identifiqué si hay maldad en esa forma de ser o si lo que quiere es ayudarte y en mi caso fue así.

Cuando pasaba todo eso era duro porque llegaba a la casa y no dormía pensando. Entra la parte mental también, no desconectas el momento que estás viviendo con el partido y es como si estuvieras jugando no contra 11, sino contra 20 o 30 mil que están en el estadio. Fue un momento pesado. La gente afuera fue respetuosa. La gente que va al estadio puede decir lo que quiera en el estadio, pero es muy diferente cuando te encuentras con la persona y hacer lo mismo. Fue un aprendizaje, me marcó y marcó mi carrera, me impulsó. Cuando salió Pedro los años siguientes no fueron fáciles, mucha gente deseando que yo saliera del club, pero yo sabía que tenía potencial para explotar. Antes de irme pude lograr el anhelo de ser goleador y campeón”.

Aquel cruce con los hinchas:Pedro Sarmiento me dio la oportunidad y mi primer gol fue el que le dio la clasificación a Medellín a los ocho y la alegría de Pedro fue impresionante, porque él cargando con todo eso y yo poder marcar un gol tan decisivo fue impresionante. La gente comparaba quién estaba ahí: Diego Álvarez, que es una máquina de hacer goles; César Valoyes, que estaban en excelente momento y también estuve con Jorge Horacio Serna. Tienes que saber esperar tu momento y cuando tenía la oportunidad, trataba de dar el máximo. Cuando las cosas salían bien, la gente continuó cargándose. Hubo un momento en que hice gol y le hice a la tribuna así (callándola). No le gustó a la gente y eso creó una tensión. Esa fue una respuesta con enojo y nunca me he sentido orgulloso; cuando veo la foto por ahí, no es que me sienta bien por eso que hice. Después de ahí las cosas salieron bien.




Tuve compañeros que fueron importantes. Tú también te cruzas con compañeros que son importantes en tu carrera, que tal vez la gente no lo sabe. Puedo mencionar a Roberto Carlos Cortés, que me mantenía ahí, era diciéndome y manteniendo esa esperanza de que las cosas salieran bien. Jaime Castrillón fue muy importante también. David González, ya con la experiencia que tenía y la sencillez. Néider Morantes, que los que han jugado con él saben que te mantenía a raya. Y muchos otros, acá me quedaría. Tú vas aprendiendo, yo veía algo bueno. Lo que hace que puedas ir evolucionando es absorber lo bueno que tiene el otro. Cuando llegó Santiago Escobar en el 2008 tuve más partidos continuos y comencé a dar mucho más en la parte futbolística y en el 2009 con Leonel Álvarez que fue que ya explotó todo”.

El título de la Liga 2009-II: “Ese grupo fue espectacular, era un grupo unido. Había una unión impresionante, un respeto, todo el mundo trabajaba a mil. Aldo Bobadilla desde el arco liderando, Choronta (John Javier Restrepo) y Samuel Vanegas. Teníamos gente de experiencia, pero que la experiencia no la manifestaban nada más hablando, sino trabajando. Con ese ejemplo arrastraban y le exigían a los más jóvenes: ‘Si queremos ser campeones necesitamos también de ustedes que están comenzando’. Eran un motor que incentibava. Gracias a Dios hicimos un grupo espectacular y un excelente campeonato. Mucha gente no creía que se podía lograr, pero nosotros teníamos la convicción de que sí. No subestimamos a los demás, pero sí sabíamos que estábamos entre los dos equipos más fuertes. Cuando entramos a los ocho, ahí reventamos”.

Sobre Felipe Pardo: “La Maraña es pana, pana, pana. Fue vital para nosotros en ese campeonato y alguien que puedo decir que creció mucho. Viéndolo en el siguiente torneo y acá en Portugal también, reventó como se dice, porque cuando Pardo arrancaba, nadie lo agarraba por esa banda. Gracias a Dios pudimos hacer una pareja y una amistad muy buena dentro del campo y afuera”.

De Luis Carlos Arias, Luis Fernando Mosquera y John Javier Restrepo en el 2009: “La verdad es que teníamos un grupo muy bueno. Arias fue fundamental, Mosquera también fue vital. Como delantero yo puedo decir que con Luis Fernando y con Choro, si hasta el día de hoy estuviese jugando con ellos, marcaría cualquier cantidad de goles. Con todos los delanteros que Choro ha estado, cantidad de pases de gol que hacen que el delantero marque muchos goles. Con Mosquera, Leonel fue bastante fuerte, pero sabía que lo que Leonel quería de él, él lo podía dar”.

Su relación con Juan Guillermo Cuadrado: “Ese es mi hermano. Uno tiene amistades, alguien con quien puedes compartir en cualquier momento, pero Cuadrado para mí definitivamente se convirtió como en un hermano. En la lesión, yo creo que no le va a parecer a él que lo diga, pero lo voy a decir: fue alguien que no pasaban más de dos días o tres sin que me estuviera preguntando ‘cómo vas’. Es alguien que siempre ha estado ahí, yo sé que él está ahí para mí y él sabe que yo estoy para él. Mantenemos en contacto constantemente, lo llevo en el corazón y lo quiero muchísimo porque valoro la verdadera amistad. Tengo pocos amigos, pero los poco que tengo verdaderos hacen parte de mí”.

A nivel de clubes y con la Selección Colombia, Jackson Martínez suma 202 anotaciones.

Jackson Martínez, ex-Medellín




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